Religión quinto grado – Jesús, el Mesías (clase 18)
En esta clase de religión para quinto grado, titulada “Jesús, el Mesías”, el objetivo es que los estudiantes reconozcan a Jesús como el Mesías prometido por Dios, y comprendan que Él vino a salvarnos y a mostrarnos el amor de Dios a través de sus palabras, acciones y entrega total. Al final de la clase se encuentra el botón Descargar PDF, donde, además de la clase, encontrará preguntas para evaluar la comprensión.
JESÚS, EL MESÍAS
¿Qué significa “Mesías”?
La palabra Mesías viene del hebreo “Mashíaj” y significa “el Ungido”. En el Antiguo Testamento, los reyes, sacerdotes y profetas eran ungidos con aceite como señal de que Dios los había elegido para una misión especial. Con el tiempo, el pueblo de Israel comenzó a esperar a un Mesías, es decir, un Salvador que vendría enviado por Dios para traer paz, justicia y liberar a su pueblo del mal.
Los profetas como Isaías, Jeremías y Miqueas hablaron muchas veces sobre este Mesías. Anunciaban que sería alguien justo, lleno del Espíritu de Dios, humilde y pacífico.
Jesús, el Mesías prometido
Jesús nació en Belén, en un lugar sencillo y pobre, rodeado de pastores, animales y con el cariño de sus padres, María y José.
Cuando Jesús tuvo alrededor de treinta años, comenzó su vida pública: enseñando, curando, perdonando y anunciando el Reino de Dios. Todos los que lo escuchaban quedaban sorprendidos, porque hablaba con sabiduría, con amor, y hacía cosas que solo alguien enviado por Dios podía hacer.
Pero ¿cómo sabemos que Jesús es realmente el Mesías prometido? Porque cumplió las promesas que los profetas anunciaron:
- Nació en Belén, como lo dijo el profeta Miqueas (Miqueas 5,1).
- Fue humilde y justo, como dijo Zacarías.
- Anunció la Buena Noticia a los pobres, como dijo Isaías (Isaías 61,1).
- Sufrió por amor a todos y dio su vida, como anunció Isaías en sus cantos sobre el Siervo de Yahvé.
Aunque algunos pensaban que el Mesías sería un rey poderoso que lucharía con espadas, Jesús mostró que su poder estaba en el amor. Él vino a enseñar que el Reino de Dios comienza en nuestro corazón, cuando amamos a Dios y a los demás.
Jesús fue rechazado por algunas personas, pero nunca dejó de cumplir su misión. Dio su vida en la cruz, murió por nosotros y resucitó al tercer día, venciendo al pecado y a la muerte. Esta fue la mayor prueba de que Él era el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo.
Cada vez que ayudamos a los demás, perdonamos, somos honestos y cuidamos de nuestro prójimo, mostramos al mundo que creemos en el Mesías y que queremos seguir sus pasos.

