Religión quinto grado – Las primeras comunidades cristianas (clase 30)
Esta clase de religión para quinto grado, titulada “Las primeras comunidades cristianas”, tiene como objetivo que los estudiantes descubran cómo los primeros cristianos compartían todo, rezaban juntos y celebraban la Eucaristía. Al final de la clase se encuentra el botón Descargar PDF, donde, además de la clase, encontrará preguntas para evaluar la comprensión.
LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS
Cuando los apóstoles empezaron a predicar la Buena Noticia, muchas personas comenzaron a creer en Jesús y se unieron a la Iglesia.
Estas personas formaron las primeras comunidades cristianas. Vivían de una manera muy especial: en unidad, oración y ayuda mutua. La Biblia nos cuenta cómo vivían en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículos del 42 al 47:
“Todos acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. (…) Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.” (Hechos 2,42-45).
Vida en fraternidad
Un elemento muy importante era la fraternidad. Esto quiere decir que se trataban como hermanos y hermanas, sin importar si eran ricos o pobres, hombres o mujeres, jóvenes o mayores. Todos eran iguales ante Dios. Vivían en amistad y respeto.
Esto significa que los primeros cristianos compartían todo lo que tenían, no guardaban sus cosas solo para ellos. Si alguien tenía hambre, otro le daba comida. Si uno era pobre, los demás lo ayudaban. No había egoísmo entre ellos, porque vivían como una familia, tal como Jesús les había enseñado.
Un ejemplo de esa fraternidad fue cuando un hombre llamado José, a quien los apóstoles llamaron Bernabé, vendió un terreno que tenía y entregó todo el dinero para ayudar a los necesitados (Hechos 4,36-37). Su ejemplo animó a muchos otros a hacer lo mismo. No se preocupaban solo por ellos mismos, sino por el bien de todos.
Además, se reunían todos los días para rezar juntos, escuchar las enseñanzas de los apóstoles y celebrar la fracción del pan, que es la Eucaristía, el momento más importante para los cristianos, donde recordamos el amor de Jesús que se entregó por nosotros.
Los primeros cristianos eran también testigos del amor de Dios. Su forma de vivir llamaba la atención de muchas personas. Vivían con alegría, con paz y con esperanza. Por eso, cada día más personas querían unirse a ellos. La comunidad iba creciendo, y así nació la Iglesia que conocemos hoy.
La vida de las primeras comunidades cristianas nos enseña que ser cristiano no es algo individual. Se trata de caminar con otros, de vivir en comunidad y de ayudarnos unos a otros. Jesús nos llamó a ser una sola familia.

