Religión quinto grado – La coherencia y el buen ejemplo (clase 5)
Esta clase dirigida a quinto grado, trata sobre la coherencia y el buen ejemplo. Tiene como objetivo que los estudiantes comprendan la importancia de actuar con coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos, y valorar el poder del buen ejemplo como una forma de transmitir nuestra fe cristiana en la vida diaria. Al final del texto encontrarás el botón Descargar PDF, donde, además de la clase, encontrarás actividades para evaluar lo aprendido.
LA COHERENCIA Y EL BUEN EJEMPLO
¿Qué es la coherencia?
La coherencia es cuando lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos está en armonía. Según el Papa Francisco, ser coherente significa tener concordancia entre lo que decimos ser y lo que hacemos. Como cristianos, estamos llamados a ser coherentes: si creemos en Jesús y sus enseñanzas, debemos actuar como Él nos enseñó. No tiene sentido decir que amamos a Dios si no tratamos con amor a nuestros hermanos.
¿Qué es el buen ejemplo?
El buen ejemplo es una forma muy poderosa de enseñar, es la acción que inspira a otros a seguir el camino del bien. Muchas veces, las personas no escuchan tanto lo que decimos, pero sí observan cómo actuamos. Por eso, dar buen ejemplo es una forma de mostrar nuestra fe sin necesidad de palabras. Jesús nos enseñó que nuestros actos deben ser un reflejo de nuestras creencias.
Mateo 5,16 dice:“Dejen que su luz brille delante de todos, para que vean las cosas buenas que hacen y den gracias a Dios que está en el cielo.”
Esto significa que nuestras buenas acciones pueden ayudar a otros a acercarse a Dios. Jesús fue el mejor ejemplo de coherencia: vivió como predicó, sirvió con humildad, amó sin medida y fue siempre fiel a su Palabra.
Uno de los compromisos del cristiano es vivir según los valores del Evangelio, no solo en la Iglesia o en la clase de religión, sino también en la casa, en la escuela y con los amigos. Jesús nos llama a ser sus testigos, y eso significa actuar siempre con justicia, respeto, perdón y amor.
Relación entre la coherencia y el buen ejemplo
Cuando somos coherentes, nuestras acciones reflejan nuestras creencias, convirtiéndonos en ejemplos a seguir para los demás. Esto no solo fortalece nuestra fe, sino que también influye positivamente en nuestra comunidad.

