Religión quinto grado – El testimonio de los profetas (clase 13)
Esta clase de religión titulada “El testimonio de los profetas”, está dirigido a quinto grado y su objetivo que los estudiantes comprendan cuál fue la misión de los profetas y qué pueden aprender hoy de su testimonio como mensajeros valientes y fieles de la Palabra de Dios. Al final de la clase se encuentra el botón Descargar PDF, donde, además de la clase, encontrará preguntas para evaluar la comprensión.
EL TESTIMONIO DE LOS PROFETAS
¿Quiénes eran los profetas?
Un profeta era una persona elegida por Dios para hablar en su nombre. Muchas veces, Dios les hablaba a través de sueños, visiones o en la oración, y ellos escuchaban con atención para luego llevar ese mensaje al pueblo. No siempre era fácil ser profeta, porque a veces tenían que decir cosas que a la gente no le gustaban, especialmente cuando se alejaban de Dios. Los profetas tenían varias funciones importantes:
- Anunciar: Hablaban del amor de Dios, recordaban sus promesas y animaban al pueblo a tener esperanza.
- Denunciar: Señalaban las injusticias, los pecados y los errores del pueblo, incluso cuando eso les traía problemas.
- Consolar: En tiempos de dificultad, daban palabras de esperanza y confianza en que Dios no abandona a su pueblo.
- Consolar: En tiempos de dificultad, daban palabras de esperanza y confianza en que Dios no abandona a su pueblo.
- Enseñar: Mostraban el camino correcto, ayudando a entender la voluntad de Dios y a vivir según sus mandamientos.
Algunos profetas
Entre los profetas más destacados están: Isaías, Jeremías y Ezequiel. Además, en la Biblia se mencionan algunas profetisas como María, Miriam, Ana y Hulda.
Los nuevos profetas
Aunque los profetas del Antiguo Testamento vivieron hace mucho tiempo, en la actualidad Dios sigue llamando a personas a ser testigos de su amor y su verdad. A esos hombres y mujeres que anuncian el Evangelio, luchan por la justicia y ayudan a los más necesitados, también los podemos llamar nuevos profetas. Hoy en día, pueden ser profetas:
- Un sacerdote que anuncia la Palabra de Dios con alegría.
- Una religiosa que cuida a los pobres y enfermos.
- Un joven que defiende la verdad y la paz.
- Incluso tú, cuando hablas con amor, compartes tu fe y haces el bien.
Ser profeta no significa hacer cosas extraordinarias, sino vivir cada día con fe, esperanza y amor, siendo un ejemplo para los demás.

